Por toda España se elegía una maya, la niña o jovencita más guapa del barrio o del pueblo, que presidía el baile desde un trono. Algo así como el antecedente de la maja o reina de las fiestas.
La maya contaba con una especie de corte de honor, otras compañeras que pedían a los viandantes para el sostenimiento del evento: «Un cuartito para la maya, que no tiene manta ni saya».
Esto mismo pasaba en el casco antiguo de Cartagena. El cronista Federico Casal escribe que ya en el siglo XVI se engalanaba una habitación con un altar sobre el que se disponía una cruz floral con sortijas, pañuelos bordados, rosarios.
La estancia, en la que se bailaba y cantaba, estaba presidida por la maya, sentada en su sillón. Casal nos indicaba que en el momento de escribir su obra, andaba el año 1947, aún se celebrada en el rincón de la Soledad durante siete días sin mayas, pero con verbenas, aunque se seguía solicitando una dádiva a quienes pasaban por allí.
Aún hoy día encontramos un altar dedicado, desde 1793, a esta advocación de María por iniciativa de un vecino. El epicentro de aquella festividad se situaba en el antiguo barrio de pescadores, cerca de la catedral y del teatro romano.
Por ello nuestras cruces de mayo que tanta expectación causaron durante el último fin de semana no son una copia de las andaluzas, es una fiesta muy extendida por toda España, con diversas variantes, y que gozaron de gran esplendor en los siglos XVIII y XIX.
Eso lo han entendido muy bien los integrantes del Grupo Folclórico Ciudad de Cartagena de La Palma, en cuya cruz erigida en la Cuesta de la Baronesa el pasado sábado no existía referencia alguna a trajes de faralaes.
Más información en: Artículo en el diario La Verdad de Cartagena
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jueves, 9 de mayo de 2013
viernes, 20 de enero de 2012
Fiestas de San Antón en regmurcia.com
En toda Cartagena se conocen las Fiestas de San Antón por su rica gastronomía, su alegría en la calle y el "bautizo de los burros".
Otro de los actos más tradicionales es la Romería en honor a San Antón, que se remonta a 1842, acto religioso que iría adquiriendo más importancia conforme las comunicaciones con el centro de la ciudad se hicieron más rápidas y fluidas.
Estas romerías son el germen de las actuales fiestas en honor a San Antón y de aquellos tiempos queda aún la tradición de reunirse los campesinos en la Plaza de la Iglesia llevando sus bestias y ganados para que el párroco, desde el atrio del templo, los bendiga.
Otra de las tradiciones que se mantienen desde finales del siglo XIX y primeros del XX es la tradicional rifa del cerdo. En algunos lugares, el importe obtenido en esta rifa se entregaba a un hospital y en otros, a la iglesia.
En los últimos años también es muy famosa la gastronomía de las Fiestas de San Antón. En cualquier puesto de sus calles principales se pueden encontrar los famosos rollitos de San Antón, y en muchos de los bares del barrio se come el pulpo asado.
Durante las fiestas, los bares de las calles Mayor, Recoletos y de la Plaza de la Iglesia, sacan barras a sus puertas para poder despachar a los visitantes de las fiestas sin que se produzcan aglomeraciones en su interior.
Enlace: Portal Web de Región de Murcia Digital
Otro de los actos más tradicionales es la Romería en honor a San Antón, que se remonta a 1842, acto religioso que iría adquiriendo más importancia conforme las comunicaciones con el centro de la ciudad se hicieron más rápidas y fluidas.
Estas romerías son el germen de las actuales fiestas en honor a San Antón y de aquellos tiempos queda aún la tradición de reunirse los campesinos en la Plaza de la Iglesia llevando sus bestias y ganados para que el párroco, desde el atrio del templo, los bendiga.
Otra de las tradiciones que se mantienen desde finales del siglo XIX y primeros del XX es la tradicional rifa del cerdo. En algunos lugares, el importe obtenido en esta rifa se entregaba a un hospital y en otros, a la iglesia.
En los últimos años también es muy famosa la gastronomía de las Fiestas de San Antón. En cualquier puesto de sus calles principales se pueden encontrar los famosos rollitos de San Antón, y en muchos de los bares del barrio se come el pulpo asado.
Durante las fiestas, los bares de las calles Mayor, Recoletos y de la Plaza de la Iglesia, sacan barras a sus puertas para poder despachar a los visitantes de las fiestas sin que se produzcan aglomeraciones en su interior.
Enlace: Portal Web de Región de Murcia Digital
jueves, 19 de enero de 2012
Curiosidades de San Antón
Aquí os dejamos un enlace al artículo "Manifestaciones populares en torno a San Antón en algunas zonas de Castilla y León" que presenta algunas curiosidades acerca de San Antón y su vida que seguro os gustarán.
Enlace: Artículo en Revista de folklore
Enlace: Artículo en Revista de folklore
lunes, 9 de mayo de 2011
El origen de Los Mayos
Como sabéis, el pasado sábado 7 de mayo el Instituto Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Cartagena organizó en el Barrio de San Antón una exposición y un concurso de Los Mayos haciéndolo coincidir con la festividad de las Cruces de Mayo que nuestra Hermandad organiza cada año en la Plaza de la Purísima (junto a la Iglesia).
Aunque estamos preparando una galería fotográfica para compartirla con todos vosotros, por ahora nos limitaremos a explicar brevemente el origen histórico de la fiesta conocida como Los Mayos que, si bien no es demasiado conocida por los cartageneros, supone una tradición de gran arraigo en muchos lugares de la vertiente mediterránea española, entre ellos Alhama de Murcia.
La fiesta de Los Mayos está relacionada con los ciclos agrícolas y la fertilidad de la tierra, pues coincide con la época de recolección de las cosechas. Se trata de una serie de ritos y ceremonias muy antiguas, pues ya los griegos y los romanos celebraban la llegada de la primavera. Antiguamente, según las crónicas de festejos, en la noche de Los Mayos los jóvenes se dedicaban a rondar y adornar con bellas flores las casas de las muchachas y las puertas de las iglesias.
Una costumbre ancestral, que ha llegado hasta la actualidad, es la de colocar en azoteas y balcones viejos peleles vestidos de forma burlona. Estos monigotes, denominados Mayos, son muñecos confeccionados con tela y rellenos de paja, hojas, lana, trapos y ropas viejas. Se les pinta la cara con rasgos humanos y se les cubre la cabeza con un sombrero si es una figura masculina o con un pañuelo anudado a la barbilla si representa a una mujer.
La tradición de vestir muñecos con fines satíricos y rituales es muy común en la geografía festiva de España. De hecho, aún se da en diversos lugares durante la noche de San Juan, o bien en la mañana del Sábado de Gloria o el Domingo de Resurrección (los "Judas").
En todos los casos citados, las figuras alegóricas son apedreadas, arrastradas o incluso quemadas en medio del regocijo general. Y es que esos muñecos suelen representar las esperanzas o los pecados, por lo que son purificadas simbólicamente por el fuego o por cualquier otra vía de destrucción.
Aunque estamos preparando una galería fotográfica para compartirla con todos vosotros, por ahora nos limitaremos a explicar brevemente el origen histórico de la fiesta conocida como Los Mayos que, si bien no es demasiado conocida por los cartageneros, supone una tradición de gran arraigo en muchos lugares de la vertiente mediterránea española, entre ellos Alhama de Murcia.
La fiesta de Los Mayos está relacionada con los ciclos agrícolas y la fertilidad de la tierra, pues coincide con la época de recolección de las cosechas. Se trata de una serie de ritos y ceremonias muy antiguas, pues ya los griegos y los romanos celebraban la llegada de la primavera. Antiguamente, según las crónicas de festejos, en la noche de Los Mayos los jóvenes se dedicaban a rondar y adornar con bellas flores las casas de las muchachas y las puertas de las iglesias.
Una costumbre ancestral, que ha llegado hasta la actualidad, es la de colocar en azoteas y balcones viejos peleles vestidos de forma burlona. Estos monigotes, denominados Mayos, son muñecos confeccionados con tela y rellenos de paja, hojas, lana, trapos y ropas viejas. Se les pinta la cara con rasgos humanos y se les cubre la cabeza con un sombrero si es una figura masculina o con un pañuelo anudado a la barbilla si representa a una mujer.
La tradición de vestir muñecos con fines satíricos y rituales es muy común en la geografía festiva de España. De hecho, aún se da en diversos lugares durante la noche de San Juan, o bien en la mañana del Sábado de Gloria o el Domingo de Resurrección (los "Judas").
En todos los casos citados, las figuras alegóricas son apedreadas, arrastradas o incluso quemadas en medio del regocijo general. Y es que esos muñecos suelen representar las esperanzas o los pecados, por lo que son purificadas simbólicamente por el fuego o por cualquier otra vía de destrucción.
sábado, 2 de abril de 2011
El origen de las Cruces de Mayo
El origen de las fiestas en honor a la Santa Cruz se pierde en el tiempo. Aunque desde el punto de vista religioso parecen tener su origen en el hallazgo, por parte de Santa Elena, de la cruz donde murió Cristo, lo cierto es que existen referencias populares de la fiesta por parte de los romanos.
La historia, con mucho de leyenda, comienza en el sexto año de reinado del emperador Constantino al estar éste enfrentándose contra los bárbaros a orillas del Danubio en una batalla cuya victoria se antojaba a priori imposible a causa de la superioridad numérica del ejército enemigo.
Una noche Constantino tuvo la visión en el cielo de una cruz brillante y, encima de ella, la inscripción "In hoc signo vincis" que se puede traducir como "Con esta señal vencerás". El emperador mandó construir una cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad al ejército enemigo.
Una vez finalizada la guerra, Constantino decidió averiguar el significado de la señal de la cruz, lo que le llevó a bautizarse en la religión cristiana e incluso a enviar a su madre, la que pasaría a la historia como Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo.
Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes con el objetivo de hallar el lugar donde se encontraba la tan ansiada Cruz. En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontró tres maderos ensangrentados ocultos y para descubrir cuál de ellos era la verdadera cruz en la que falleció Cristo, colocó una a una las cruces sobre un joven muerto. Al serle impuesta la tercera de ellas sobre el cuerpo el joven resucitó.
Santa Elena murió rogando a todos los que creyeran en Cristo que conmemoraran siempre el día en que fue hallada la Cruz.
La historia, con mucho de leyenda, comienza en el sexto año de reinado del emperador Constantino al estar éste enfrentándose contra los bárbaros a orillas del Danubio en una batalla cuya victoria se antojaba a priori imposible a causa de la superioridad numérica del ejército enemigo.
Una noche Constantino tuvo la visión en el cielo de una cruz brillante y, encima de ella, la inscripción "In hoc signo vincis" que se puede traducir como "Con esta señal vencerás". El emperador mandó construir una cruz y la puso al frente de su ejército, que entonces venció sin dificultad al ejército enemigo.
Una vez finalizada la guerra, Constantino decidió averiguar el significado de la señal de la cruz, lo que le llevó a bautizarse en la religión cristiana e incluso a enviar a su madre, la que pasaría a la historia como Santa Elena, a Jerusalén en busca de la verdadera Cruz de Cristo.
Una vez en la ciudad sagrada, Elena mandó llamar a los más sabios sacerdotes con el objetivo de hallar el lugar donde se encontraba la tan ansiada Cruz. En el monte donde la tradición situaba la muerte de Cristo, encontró tres maderos ensangrentados ocultos y para descubrir cuál de ellos era la verdadera cruz en la que falleció Cristo, colocó una a una las cruces sobre un joven muerto. Al serle impuesta la tercera de ellas sobre el cuerpo el joven resucitó.
Santa Elena murió rogando a todos los que creyeran en Cristo que conmemoraran siempre el día en que fue hallada la Cruz.
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